El pasado 20 de febrero, 2019, fue un día con record de frio en New York y además con una fuerte nevada; sin embargo, eso no detuvo a Maria del Rocio y Sergio de cumplir su sueño de casarse en Nueva York, justo el día en que cumplían 20 años de haberse conocido. Los jóvenes vinieron de su país de origen, España, donde la hermana de la novia los presentó, siendo unos adolescentes de 13 y 14 años respectivamente y desde ese momento nunca se separaron. La pareja vino acompañada de sus hermanos y su pequeño hijo de dos años de edad. En medio de nieve, frio, risas y alegría, fue un placer unirlos en matrimonio.
La pareja me contó que habían perdido a unos seres queridos muy allegados en los últimos tiempos, por lo cual les llevé de obsequio el primero de mis libros Corazones que Susurran desde el Otro lado, que habla de la vida eterna del amor.
Bendecidos con amor para que sea por siempre y para siempre

Ana es una linda joven mexicana, que se vino sola a Estados Unidos a cumplir el sueño americano. Acá llegó sin conocer a nadie y sin tener familiares cerca. Cuando le pregunté lo fuerte que debía ser estar sola en un país extranjero, de inmediato me contestó que ella había encontrado una familia en USA. Favorablemente, recién llegada acá, le llegó el amor de Henry, un ecuatoriano que tiene una familia extensa, amorosa y con muy buen humor. Ellos la han acogido como parte del grupo y ahora más, que ya los jóvenes han formalizado su unión en matrimonio. La pareja ya tiene una pequeña hija, la cual siempre pedía estar en las fotos.









Siempre es un grato placer recibir al grupo familiar de la simpática pareja de Novia y Eswin; quienes son los quintos novios relacionados, casados por mí. En cada ceremonia, hemos hecho broma de quienes son los siguientes y meses después, sucede. Una linda conexión de amor entre las parejas de las familias allegadas. Y siempre es un placer ver a las parejas previamente unidas en matrimonio, venir con sus
bebes, algunos de ellos ya infantes y en esta oportunidad, saludando con abrazos y cómo dice mi esposo: “te saludan como a una tía o algún parentesco similar”. Simplemente hermoso.



