Siempre es un grato placer recibir al grupo familiar de la simpática pareja de Novia y Eswin; quienes son los quintos novios relacionados, casados por mí. En cada ceremonia, hemos hecho broma de quienes son los siguientes y meses después, sucede. Una linda conexión de amor entre las parejas de las familias allegadas. Y siempre es un placer ver a las parejas previamente unidas en matrimonio, venir con sus
bebes, algunos de ellos ya infantes y en esta oportunidad, saludando con abrazos y cómo dice mi esposo: “te saludan como a una tía o algún parentesco similar”. Simplemente hermoso.
La ceremonia tuvo lugar el pasado sábado 5 de enero, 2019 a las 4 PM y los novios irradiaban felicidad que se puede ver en sus constantes sonrisas durante la boda.
Bendecidos con amor para que sea por siempre y para siempre






En los últimos años he tenido el placer de ir uniendo en matrimonio a cada uno de los hermanos Barahona. En esta oportunidad, fue al joven Edgar y su novia, María. Es un gran placer ir uniendo miembros de la familia y en cada ceremonia quedar para la próxima, ya que en unos meses comenzaremos a casar a la segunda generación. Un grupo con una energía maravillosa y una gran conexión entre ellos. Una hermosa bendición de amor el poder ser parte de sus días especiales.
Sonrientes y serenos, llegaron María y Geovanni a la capilla. Acompañados de sus dos pequeños hijos y de los hermanos de la novia. Al ver el apellido de la novia, Barahona, el cual no es muy usual, me pareció familiar y a mi comentario, responden que justo hace un año, había casado al hermano mayor de la novia. Y de inmediato, el hermano menor dice: “yo te voy a llamar en unos días, yo también me voy a casar”. Tres hermanos, tres bodas, tres amores muy lindos y tres familias bendecidas con amor.
momento, sonriendo le decía lo hermosa que estaba. Realmente estaba muy linda la novia y la espontaneidad de ambos los hacía reír de alegría ante el entusiasmo de sus padres y de más acompañantes.
El viernes 31 de agosto, super temprano en la mañana, llegaron a mi capilla, los enamorados Mari Cielo y Jorge, quienes vinieron acompañados de sus mejores amigos. Los cuatro sonreian constantemente y bromeaban los unos a los otros. Un pequeño grupo en cantidad, mas no en calidad…el amor reinaba en el lugar.